El Gobierno se resigna con el paro, el déficit y el crecimiento, desliga a las pensiones del IPC y anuncia subidas de impuestos.

Guindos, Santamaría y Montoro en la rueda de prensa de hoy. http://www.elpais.com/

Guindos, Santamaría y Montoro en la rueda de prensa de hoy. http://www.elpais.com/

“La política económica va a ser la misma”. Así ha empezado su comparecencia en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros de hoy la Vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, acompañada de los ministros de Hacienda y Administraciones Públicas y de Economía y Competitividad, Cristóbal Montoro y Luís de Guindos.

Tras el nefasto dato de la última Encuesta de Población Activa (EPA), al que ya hice alusión someramente aquí, esa frase es, sin duda, toda una declaración de intenciones, sustentada en la creencia, defendida por los tres miembros del Gabinete presentes, de que los malos datos vienen derivados del negativo contexto internacional, siendo la actuación del Gobierno la que ha evitado que la situación sea peor.

De entre todos los datos y medidas mostrados, en el marco de la presentación del Programa Nacional de Reformas (Autoridad Fiscal Independiente, Plan de apoyo a proveedores, Ley de Transparencia, Reformas de las Administraciones Públicas, garantía de unidad de mercado, Ley del emprendedor, apoyo a la internacionalización de la economía, Ley de Cajas, Ley de Colegios y Servicios profesionales, nuevo Código de Buen Gobierno Corporativo) destacan por su importancia política y social cinco: las previsiones de desempleo, déficit y crecimiento, el cambio en el cálculo de las pensiones y las subidas de impuestos.

Resignados a un paro insoportable.

La promesa de Rajoy en la portada de El Mundo.

La promesa de Rajoy en la portada de El Mundo.

Ha sido en la presentación que de la previsión de los datos macroeconómicos ha realizado Luís de Guindos cuando se ha observado que el Gobierno cree que en 2016 la sociedad española estará soportando una tasa de paro del 24´8%, siendo los datos para 2015, 2014 y 2013 del 25´9, 26´7 y 27´1% respectivamente. Esto supone dos cosas. La primera es que el Gobierno cree que este año no se van a destruir más puestos de trabajo, pues la última EPA ya daba una tasa de desempleo del 27´16%, es decir, 6.202.700 personas.

La segunda es que el Ejecutivo plantea que al acabar la legislatura el número de desempleados superará aún las 5.900.000 personas, unas 600.000 más que las señaladas por la última EPA del Gobierno de Zapatero, incumpliendo, por tanto, la principal promesa electoral de Mariano Rajoy, reflejada en la portada que vemos en la imagen, y en las nefastas declaraciones de González Pons anunciando la creación de tres millones y medio de puestos de trabajo.

Y pese a reconocer este sonoro fracaso, continúan defendiendo su política laboral. Así, Soraya volvió a vincular, sin pruebas empíricas, la creación de empleo público con la destrucción de empleo privado, lo que conlleva que su destrucción de empleo público provocará la creación de trabajo en el sector privado. Por su parte, Guindos defendió la reforma laboral asegurando que la desaceleración en la destrucción de empleo es gracias a ella.

Moderan sus previsiones de crecimiento de la economía y de descenso del déficit.

Sin embargo, el problema de las previsiones de paro que aporta el Gobierno es más básico: no es creíble teniendo en cuenta sus propios datos, pues establece que el Producto Interior Bruto (PIB) se contraerá un 1´3% este año, creciendo en los tres años siguientes un 0´5, un 0´9 y un 1´3% sucesivamente, cuando los analistas económicos más positivos hablan de que el PIB tiene que crecer un 2% para crear empleo, como explica en esta entrevista en El Intermedio Javier Ruiz a Gonzo. Además, estos datos suponen otra autoenmienda, pues el Gobierno había calculado una contracción de la economía española del 0´5% para 2013. Además, sus propios datos niegan las palabras del ministro de Economía, que ha asegurado que “todas estas medidas [del Programa Nacional de Reformas] incrementarán en dos puntos el crecimiento”.

Por otro lado, en esta rueda de prensa el Gobierno también ha reconocido su fracaso en la consolidación fiscal, pues en el power point que ha repartido tras la rueda de prensa (el cual se puede descargar aquí) asume finalmente que el déficit alcanzó el año pasado el 10´6%, pese a que Soraya ha vuelto a asegurar que han conseguido bajarle del 9 al 7%, después de intentar engañar a la sociedad española cuando el presidente Rajoy aseguró que estaba por debajo de esa última cifra, tras no sumar las ayudas a la banca, y retrasar devoluciones fiscales hasta enero de 2013, lo que provocó que en ese mes se alcanzase ya el 1´2% del PIB, lo que a su vez provoca que la previsión del 6´3% para finales de este año sea, al menos, poco creíble. Además, retrasan la consolidación fiscal, con valores de déficit inferiores al 3%, hasta el 2016 cuando, en palabras de Montoro, “el Gobierno insiste en la inevitable reducción del déficit público para salir de la crisis”.

Por si fuera poco, fían todo el exiguo crecimiento que prevén a las exportaciones, de las cuales esperan un incremento de 4 puntos en cuatro años, pues no esperan cifras positivas de consumo privado hasta 2015 (0´5%), y calculan un descenso medio del consumo de las Administraciones Públicas del 3´73% entre 2013 y 2016.

Lo que importa a la ciudadanía: pensiones e impuestos.

Finalmente, dentro de este cuadro se ha hablado de una subida de impuestos y de una desindexación de los contratos públicos. A preguntas de los periodista, Cristóbal Montoro ha señalado que se van a crear nuevos impuestos medioambientales de carácter indirecto, que se van a incrementar impuestos especiales que no estén relacionados con la hostelería y los hidrocarburos, que se va a establecer un tipo “muy moderado” sobre los depósitos bancarios, y que se van a eliminar las deducciones del impuesto de sociedades a los grandes contribuyentes. Todo ello sin especificar más, según el Ministro, para no influir en los mercados concretos a los que afecten los nuevos productos y servicios gravados, y asegurando que la economía “no le permite” cumplir la promesa de eliminar el aumento del IRPF aprobado en diciembre de 2011. Eso sí, la Vicepresidenta ha asegurado que “en los tiempos venideros intentaremos suavizarlos [los impuestos] en la medida de los posible”.

Por su parte, la desindexación de los contratos públicos, entre los que se incluyen las pensiones, supone que sus incrementos ya no se vinculen con el Índice de Precios al Consumo (IPC), es decir, que cuando aprueben esa ley las pensiones ya no se revalorizaran en función del incremento de los precios, provocando una nueva pérdida de poder adquisitivo tanto de los pensionistas, como de los proveedores de las Administraciones Públicas.

2014: ¿El año de la recuperación?

En conclusión, el Gobierno falseó sus previsiones de déficit y de crecimiento, y reconoce implícitamente el fracaso de la reforma laboral y de la consolidación fiscal. Además, sumando a todo lo dicho que se espera que las Corporaciones Locales tengan a final de año un déficit cero, y que el de las Comunidades Autónomas no supere el 1´2%, es decir, que se forzará a que los principales proveedores de servicios a los ciudadanos contengan aún más su gasto, no puedo tener la misma fe que Luís de Guindo cuando dice que “el año 2014 es el año de la recuperación”.

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