La Casta sigue al frente en Italia. La reelección de Napolitano, y la muerte política de Bersani.

Giorgio Napolitano. www.repubblica.it

Giorgio Napolitano. http://www.repubblica.it

Italia ya tiene sucesor para su anciano Presidente, Giorgio Napolitano, de 87 años, cuyo mandato espira el próximo 15 de mayo. Y ese sucesor no es otro que el propio Napolitano, tres días, seis votaciones y una dimisión después de que empezase el proceso.



Tras las pasadas elecciones legislativas estaba claro que la situación iba a ser lo suficientemente inestable como para que alguien, tarde o temprano, se cayese. Pierluigi Bersani (Partido Democrático-PD), líder del centro-izquierda y amargo ganador, repitió una y otra vez que no pactaría con Silvio Berlusconi (El Pueblo de la Libertad-PDL), y buscó la complicidad del Movimiento Cinco Estrellas (M5S), de Beppe Grillo, para formar gobierno. Sin embargo, tanto el excómico como gran parte de sus seguidores, los grillini, tenían una cosa clara: que no iban a entrar en un gobierno con miembros más o menos vetustos de La Casta. Si Bersani y los suyos estaban realmente por el cambio, por barrer la insana herencia del berlusconianismo de las calles de Roma, podían legislar junto a ellos, mientras el gobierno de Monti se mantenía interino. Pero Bersani, cegado en que el objetivo de unas elecciones es elegir a quien gobierna, desoyó esta petición, y siguió empeñado en formar un Consejo de Ministros. Así, unos y otros, han dado a Berlusconi más oxígeno del que podía desear.

El nombramiento de su candidato, Piero Grasso, para presidir el Senado, con el apoyo de varios senadores del M5S, hicieron probablemente pensar a Bersani que podría seguir atrayendo a más grillini a su redil. Sin embargo, no fue su capacidad de convicción lo que provocó esa fuga entre las huestes del Grillo. La provocó la desfachatez del PDL y sus aliados, que situaron a esos senadores tránsfugas ante una elección demasiado obvia, ya que de no haber votado por Grasso, un juez siciliano heredero del mítico Falcone, habría salido el candidato de la coalición de centro-derecha, el también siciliano Renato Schifani, indagado por presuntas conexiones con la Mafia y autor del llamado laudo Schifani, una ley a medida de Berlusconi que suspendía los procesos judiciales contra altos cargos de la República. Pese al enfado de Grillo, la diferencia entre uno y otro era demasiado clara.

Así las cosas, la política siguió estancada hasta que se supo que Bersani y Berlusconi se estaban reuniendo para acordar el nombre del próximo Presidente de la República. El segundo estaba donde siempre quiere estar, en primera plana. El primero calmará su conciencia, dolida por faltar a su palabra, diciéndose que lo hacía por sentido de Estado. El mismo sentido de  Estado que le ha llevado a ser autor pasivo de los recortes que en los últimos tiempos han sufrido los italianos. Y el nombre que acordaron estos dos hombres, con nocturnidad y en soledad, fue el de Franco Marini, un perfecto representante de La Casta, demostrando así una sordera impresionante ante los resultados electorales.

Por su parte, Grillo aprendió de sus errores, y organizó una votación entre sus seguidores para elegir a su candidato. Tras la autoexclusión de los dos primeros nombres, el respetado político y jurista Stefano Rodotá sería el candidato propuesto por el M5S. El golpe para Bersani fue tremendo al ver como parlamentarios de su grupo votaban por el candidato de Grillo. El segundo partido de la coalición, Izquierda Ecología Libertad (SEL) de Nichi Vendola, ya lo había anunciado, pero se escaparon unos cuantos más.

Bersani tras la elección de Napolitano. www.repubblica.it

Bersani tras la elección de Napolitano. http://www.repubblica.it

Dándose cuenta del error, y tras una reunión de urgencia con sus parlamentarios, propuso a un enemigo declarado de Berlusconi, el ex Primer Ministro Romano Prodi, bien visto tanto dentro de su coalición, como entre los grillini. Sin embargo, el daño ya estaba hecho. Con la elección de Prodi, Bersani se había puesto en contra a Berlusconi, mientras que Grillo y los suyos ya no se fiaban de él después de sus conversaciones nocturnas con Il Cavaliere, y anunciaron que seguirían votando a su candidato. Y por si fuera poco, Monti también le dio la espalda, presentando a su propia candidata, en una puñalada propia del hábil político que siempre ha sido. Bersani pensaría entonces que, por lo menos, le quedaban los suyos. Pero a la hora de la verdad cien de ellos votaron por Rodotá, lo que le llevó a presentar su dimisión como secretario general del PD, que se haría efectiva cuando hubiese presidente de la República. El ganador nominal de las elecciones se ha convertido así en el primer derrotado absoluto.

Tras unas conversaciones que se dieron en la mañana del sábado, PD, PDL y la coalición del tecnócrata acordaron que el único candidato de consenso que podían elegir era Napolitano, produciéndose esa mañana las visitas al Palacio del Quirinal (residencia oficial del Presidente de la República) de Bersani, Berlusconi y Monti, para convencer al Presidente de que aceptase ser reelegido pese a su edad. Por lo tanto, el anciano postcomunista ha sido reelegido con el apoyo de las coaliciones de Bersani, Berlusconi y Monti, y entre las protestas de los seguidores de Grillo, que ha conseguido situarse como el único que quiere oxigenar a la política italiana, y cuyo candidato presidencial consiguió 217 votos, muchos más de los 159 grillini que eran grandes electores, lo que parece indicar que SEL está abandonando en la práctica la coalición de centro-izquierda. Desde esa posición Grillo ha hablado de golde de estado, y ha llamado a que sus seguidores se manifiesten “por millones”, por las calles de Roma.

Bersani y Alfano. http://www.lavozdigital.es/

Pierluigi Bersani y Angelino Alfano. http://www.lavozdigital.es/

A esta hora, sigue siendo incompresible por qué Bersani, por su supuesto sentido de Estado, no apoyó a Rodotá como Presidente. Por qué se ciñó otra vez a la vieja política que una mayoría de italianos quiere abandonar. Quizás la respuesta está en ese abrazo que se dio con Angelino Alfano, segundo de Berlusconi.

Quizás está en su cómplice silencio, junto con el de Napolitano, ante la política económica desarrollada por el siempre político Monti, con el guion de Angela Merkel, mientras que las prometidas reformas políticas, como la de la ley electoral, se quedaban en el cajón.

Quizás sencillamente es porque él también es un representante de esa vieja política que parece tener los días contados, pero que se resiste a morir en paz, como demuestran los rumores que sitúan a Giuliano Amato o Enrico Letta como Primer Ministro, con Alfano como Viceprimer Ministro, todo ello con el apoyo de Napolitano, lo que queda del PD, Monti y Berlusconi, cuya sonrisa tras la reelección de Presidente delata que, pese a la voluntad de los italianos, La Casta sigue al frente.

Berlusconi saludando tras la elección de Napolitano. www.repubblica.it/

Berlusconi saludando tras la elección de Napolitano. http://www.repubblica.it/

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