La espiral de la calamidad que tiene atrapada a España.

Destrozados hace tiempo todos los límites de lo permisible, este país llamado España camina con la cabeza gacha, apesadumbrado de haberse conocido, y lamentando los días de desenfreno y codicia, aquellos en los que Paco el Pocero era un ejemplo para todos.

Y todos nos fuimos por uno de esos pozos en los que Paco empezó su vida laboral.

Todos, hasta quienes se ponen las manos delante de los ojos, nos sabemos la historia. La caída de Lehman Brothers provocó una contracción del crédito internacional, que afectó a España contrayéndose el crédito nacional, que indujo al pinchazo de la burbuja inmobiliaria, además de conllevar una caída en la producción y en el consumo, que llevaron a que aumentase el paro, lo que provoca que caiga más el consumo, y por lo tanto la producción, y otra vez más el paro aumente. Y así sucesivamente, en una espiral de calamidad perfecta.

Por otro lado, el fuego de la explosión de la burbuja inmobiliaria iluminó los desastrosos balances del sistema financiero español, con un agujero de 400.000 millones de € que ha tenido que ser tapado con dinero público, lo que trajo consigo un aumento del déficit que tuvo que empezar a ser subsanado con recortes, pues se llegó a la conclusión, y que los que se ponen las manos delante de los ojos me expliquen cómo, de que la crisis era culpa del sobredimensionado sector público, que ahogaba al sector privado, y que ajustando las cuentas públicas saldríamos de la crisis. Sin embargo, como los recortes implican una pérdida del poder adquisitivo de la población, solo han conseguido acelerar el ritmo de la espiral de la calamidad de la que hablaba más arriba.

Por si todo esto fuera poco, la crisis ha sacado a relucir las miserias de la clase dirigente de este país, y las deficiencias de nuestro obsoleto sistema político, que ahora se observa limitado en su intención de ser democrático.

¿Cómo rompemos la espiral de la calamidad en la que estamos inmersos? ¿Es suficiente con que a Merkel se le encienda la bombilla, y suelte un poco el nudo sobre nuestro cuello con el que nos tiene presos? Esto, que sería bueno incluso para ella y para la banca alemana, pues de un muerto no puedes cobrar rescate ni intereses, para nosotros no es suficiente.

Necesitamos un proyecto de país…

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